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“Una modalidad de ‘spam bombing’ permite engañar a los clientes de SEO”, noticia en Interdixit

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Noticia: “Una modalidad de ‘spam bombing’ permite engañar a los clientes de SEO” de la sección Posicionamiento web

Una modalidad de ‘spam bombing’ permite engañar a los clientes de SEO

La técnica prohibida del spam bombing ha evolucionado hacia un territorio no regulado por los buscadores. Ahora aprovecha la curiosidad de los administradores web de las páginas implicadas para generar aumentos importantes de visitas sin más valor que el estadístico. Los técnicos SEO, sin mayor esfuerzo, pueden ofrecer unas cifras de aumento de visitantes notables y cobrar por ellas el porcentaje variable máximo que se haya contratado. En cuanto se termina el contrato, estas visitas falsas desaparecen.

En el spam bombing el eje de la acción es el enlace que apunta al sitio web que se quiere promocionar. Los black-hat SEO hackeaban miles de máquinas e introducían en éstas enlaces que apuntaban a los sitios de sus clientes. Los buscadores encontraban los enlaces, aunque pasaran inadvertidos para los usuarios, y mejoraban la posición de los sitios promocionados.

Usando esta técnica, evidentemente, resultaban perjudicados tanto el sitio web promocionado —que era penalizado por el buscador— como los sitios que habían sido hackeados. La falta de seguridad y el descuido del sitio son factores de penalización.

La variación del spam bombing, el spam referer, consiste en que no se hackea ningún otro sitio. Sólo se aprovecha la curiosidad natural de los administradores de terceros sitios, que acaban produciendo las visitas.

En el spam referer el sitio a promocionar incluye una programación oculta en la raíz del servidor, con una lista inmensa de enlaces. Un robot con un user-agent enmascarado —o manualmente un técnico usando cualquier navegador— se encarga de ir visitando todos los enlaces de la lista, deteniéndose unos segundos en la página principal de cada dominio. Este intervalo de tiempo es suficiente para que el sistema de estadísticas del sitio visitado registre la entrada con el origen (referer) en el sitio que se desea promocionar, aunque no exista ningún enlace real apuntándole.

Cuando en la revisión de las estadísticas del sitio visitado el administrador descubre estas sesiones, visita el sitio de origen para descubrir porqué y en qué contexto existe el enlace. La visita se prolonga porque intenta localizar un enlace inexistente. Y además profundiza unas cuantas páginas en el sitio a promocionar.

Su curiosidad aumenta si la actividad del sitio referer no tiene nada que ver con la actividad del sitio implicado. Por ejemplo, si fabrica cochecitos de bebé y detecta una visita desde un salón de masajes de Budapest.

Todas las sesiones provocadas por el spam referer tienen profundidad y duración, por lo que las cifras de audiencia y el posicionamiento del sitio a promocionar serán mejores. Pero no aportan nada, porque generalmente el administrador del sitio —muchas veces con perfil técnico— no tiene ninguna actividad de interés para el negocio.

Esta técnica no vulnera, en principio, ninguna normativa de los buscadores, pero supone un engaño a los clientes de los técnicos y agencias SEO que la ponen en práctica.